El líder de El Cuarteto de Nos vuelve a Lima el 22 de agosto con una banda de cuarenta años y un público adolescente. Su forma de sostener las dos cosas a la vez es, mírese como se mire, una lección de gestión de marca.
Hay un dato que cualquier responsable de marketing debería mirar dos veces: El Cuarteto de Nos lleva más de cuatro décadas en activo y sus conciertos se están llenando de gente que no había nacido cuando el grupo publicó sus primeros discos. No es nostalgia de padres que arrastran a sus hijos. Es público nuevo, que llega por su cuenta.
Roberto Musso, cantante y compositor de la banda uruguaya, habló de ello en una entrevista reciente con Infobae a propósito de su regreso a Perú, donde tocan el 22 de agosto en Costa 21. Y dejó una frase que vale como manual: «Pongo bajo la lupa las letras para no dar mensajes que no quiero».
Coherencia no es repetirse
La tentación, cuando una marca envejece bien, es congelarse: repetir la fórmula que funcionó y vivir del catálogo. La tentación contraria es igual de mala, disfrazarse de lo que se lleva ahora para que no se note la edad.
Musso no hace ninguna de las dos. La ironía que definió al grupo sigue ahí, pero él mismo ha explicado que mutó con los años. La banda acaba de publicar Puertas, un disco que coquetea con el imaginario surrealista, y a la vez está celebrando los veinte años de Raro, el álbum que los volvió masivos, metiendo más canciones de aquella época en el espectáculo actual.
Traducido a lenguaje de marca: catálogo y novedad conviviendo en el mismo escenario, sin que ninguno de los dos públicos sienta que le están dando el plato del otro.
La responsabilidad del mensaje cuando tu audiencia es joven
Lo más interesante para quien trabaja en comunicación es esa revisión consciente de las letras. No hablamos de censura ni de suavizar el discurso: hablamos de un autor que sabe que su mensaje llega a adolescentes y decide hacerse cargo de lo que dice.
Es exactamente el debate que atraviesa hoy a las marcas que le hablan a públicos jóvenes. La diferencia es que Musso lo resolvió sin comité, sin manual de tono y sin una crisis de reputación de por medio: revisando lo que escribe antes de publicarlo.
Qué se lleva uno de aquí
- La audiencia se renueva sola si el producto sigue siendo bueno. No hace falta perseguir a los jóvenes; hace falta darles algo que merezca la pena.
- El archivo es un activo, no un lastre. Veinte años de Raro no son una efeméride: son una razón para volver a llenar salas.
- Revisar el mensaje antes de soltarlo sale infinitamente más barato que gestionarlo después.
Fuente: entrevista de Roberto Musso con Infobae (15 de agosto de 2026). Imagen: Noonlvscdn / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

